miércoles, 30 de octubre de 2013

viernes, 18 de octubre de 2013

Yo tengo la edad de la paciencia. Yo, que soy eterna porque he muerto ya muchas veces.

lunes, 7 de octubre de 2013

08.

Cómo se supone una desventura sin el encuentro casual que usted y su forma de existir han hecho en ésta hora donde The Smiths suena en las bocinas de esta caja con colores, que me insiste en decirle todo lo antes escrito y, claro, no es para menos... es maravilloso y me gusta su presencia.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Continuo, anticipado, vencido

Claro que el silencio no es ausencia, es un cosmos infinito de circunstancias. Caos resonante. Usted. Yo. Cero. Nada. Por que, realmente, ¿qué espacio pueden ocupar dos soledades que se armonizan para crear recuerdos? Nada. Somos absolutamente nada siéndolo todo (¿qué sería del amor sin las dimensiones?). 

Cada vez que veo esa nada tan junta siento paz -así se ría de mi- y felicidad, pero sobretodo vértigo. Uno tiene que entregarse a la incertidumbre tan desnudo (sabiéndose pecador) que da escalofrío (¿qué es sino la vida misma?).

No pienso legitimar el miedo. No pienso retroceder. Todo absolutamente vale la pena -y la alegría- y de qué forma. No me voy a ir vacía de acá, voy a robarle al tiempo muchas causas y azares. No quiero incertidumbre, quiero certeza porque vivo en la dimensión del presente y no en la de un futuro que nada tiene de cierto. No quiero que me recuerden qué tanto tengo que enterrar mis pies en la tierra, yo lo sé. No me subestimes. No me subestimes. No me subestimo.

Le podemos dar gracias a las circunstancias. Gracias. Por hacernos valientes, por serlo y por vivirlo. Podemos echarle la culpa a las circunstancias y reírnos. Podemos estar orgullosos de nuestra gallardía (yo estoy orgullosa de la tuya, gracias). Que no se hable de decepciones ni de finales porque no tenemos más que el día, la hora, el segundo, nosotros. Al fin y al cabo vivimos en un constante final que se disipa entre recuerdos, buenos y malos. Porque la muerte está celosa de nosotros, sobretodo cuando nos escondemos en la mirada del otro -yo lo hago a veces- y decidimos aislar el pasado, el mismo 'ahora'. 

No es un fantasma, pero da miedo. 

Que nos pese sólo la risa. Que nos pese la ropa después de caminar por la séptima en una tarde de lluvia. Que nos pese tanto que tengamos que sonreír. Que nos duelan los pies de tanto querernos. Que nos duela la panzita de tanta mexicanada. Que se vengan muchos túneles y muchas vueltas con vestiditos de flores, que se vengan los errores y los paseos, los labios, el baile, la seducción, el erotismo, las burlas, la inexperiencia, las "bipolaridades", las ansiedades, los atardeceres, los sonidos raros, la desesperación, la duda, la tristeza, las contradicciones (las mías, ya sé), la música, los rincones, las vergüenzas, los boyacos, los árboles atestados de lluvia, el juego, los otros, los demás, nosotros mismos y la nada (si han de venir). Que tengas el enorme placer de contradecir a la vida con sus expectativas. Porque vivimos en una alternativa: la de ser, lo demás es penumbra y es trivial en este cosmos minado de momentos y miradas.

Le podemos dar gracias a las circunstancias y reírnos. Gracias.





  • "Nada, realmente nada, pero sucede que nada más nada no da nada sino que a veces da un poquito de algo."


Julio.


Acepto este tiempo mio con humildad, aunque aveces pienso que todavía me falta ese privilegio.