Otra vez en la sala de baile, el ritmo del dinero, el amor que llega por la radio, el contacto impersonal y sin alas de la multitud. Una desesperación que llega hasta las propias suelas de los zapatos, un hastío, una desesperanza. En medio de la mayor perfección mecánica, bailar sin gozo, estar tan desesperadamente solo, ser casi inhumano porque eres humano. si hubiera vida en la luna, ¿qué prueba podría haber casi tan perfecta, tan triste como esta? Si alejarse del sol es llegar a la fría idiotez de la luna, en ese caso hemos llegado a nuestra meta, la vida no es sino la fría y lunar incandescencia del sol. Esto es la danza de la vida helada en el hueco de un átomo, y cuanto más bailamos, más se enfría.
Henry Miller, Trópico de Capricornio.
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