"Alguna
vez conocí a una chiquilla de 21 años que me devolvió la vida, loca
desquiciada, corría veloz como una estrella caída de la luna, con una mirada perversa
llena de pasión y ganas de vivir. De viejo prematuro a hombre con ganas de
disfrutar cada respiro. No son 20 años de diferencia pero si mucho amor, ella
es "mis manos" y sigue media loca..."

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