
En invierno,
sus labios duermen.
En primavera les gusta volar
-hacia los primeros que ven-
Y se posan ahí,
hasta cuando se acaba
su perfume.
Arruinan mi verano.
Y en otoño,
le pertenecen a un corazón roto.
Yo no se de pájaros, no conozco la historia del fuego. Pero creo que mi soledad debería tener alas. A. Pizarnik.
